En cada tema el
compromiso es mayor, entiendo que ser catequista no solo es el nombre sino una
conversión.
El experimentar mi
dialogo con Dios, a través de la oración, estar en el Santísimo doblar la
rodilla y con el corazón en mano, decirle lo que me pasa, contarle lo que
siento y como me siento es inigualable. En algún momento de mi vida busque
apoyo en especialistas, todos me mandaban al mismo lugar, por supuesto, no tan
directo, sin embargo, me señalaron el camino “La Reconciliación”, Dios nunca me
ha abandonado siempre esta conmigo. Doy gracias a Dios porque mis padres y
padrinos tomaron la mejor decisión al darme de iniciación cristiana el Sacramento
del Bautismo, mis padres me enseñaron el camino hacia Dios, al paso del tiempo
he tenido grandes y maravillosas experiencias.
Mi mejor alimento la Eucaristía, que me fortalece.
Sandra Rojas
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