El decir pascua es el paso de algún cosa; para los judíos es el paso o cambio a su liberación pero yo acorde con Jesús, pongo mi ser y mis actividades y sacrificios al paso cada día a la glorificación del señor, en esta semana difícil en la que las penurias por vivir y conseguir el pan, estamos trabajando precisamente para el agrado del señor, no como quien es un patrón de las cosas sino como un gran familiar que a caído en estado de necesidad; para mí la razón del cristo se descubre cada día en la razón de mi existencia.
Sé que el misterio de la alegría es doloroso y que nada llega de la nada así guiado en el ejemplo de Jesús en su pascua llega a mí en la esperanza segur de la vida eterna. En este dilema ante la incomprensión de los insensatos solo queda sujetarse a las expectativas de una vida nueva plena y nueva diciendo abba o padre, porque tengo que cumplir con la misión de la transición para demostrar que quiero estar ante la presencia de Dios.
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