En esta sesión he logrado reflexionar el viacrucis como no lo había hecho antes, pues he podido sentir con profundidad el amor que Jesús tuvo por todos nosotros en el momento más doloroso. Ahora soy más consciente de que todo ese sufrimiento, burlas, desprecio, golpes y soledad fueron únicamente porque me ama a mí, porque quería mi salvación y liberación. Asimismo he comprendido más el amor y sufrimiento de María, pues ella como nadie comprendió, sintió e hizo suyo el dolor que su Hijo padecía. Ella es un verdadero ejemplo de amor y entrega. Qué profundo es el significado de cada estación del viacrucis, en cada una de ellas he podido comprender que no es algo lejano de mí, sino que debo actualizarlo, hacerlo presente y vivirlo todos los días, que debo acompañar a Jesús, comprometerme verdaderamente y mostrarle todo mi amor hacia Él y hacia el Padre, entregándole mi vida, como Él mismo lo hizo.
En la Parroquia a la que yo pertenezco, los sacerdotes pertenecen a la congregación de la Pasión de Jesús y tienen como uno de sus votos el anunciarla y vivirla intensamente. Como laica pasionista, valoraré aún más el acto de amor más grande de todos: el de la Pasión de Jesús.
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