jueves, 14 de julio de 2016

Sesión especial

He reflexionado y recordado que no tengo que enfocarme en cumplir los mandamientos como lo más importante, sino que lo importante es dejarme amar por Dios para amarlo también a ÉL. Si hago esto, entonces, sin darme cuenta, estaré amando a Dios, honrando a mis padres, no mentiré, etc. y mis actos podrán reflejar mi amor hacia Dios y hacia los demás. Por lo tanto, que Dios quiera que lo ame con todo mi corazón, con toda mi mente y con todas mis fuerzas significa, para mí, que Dios me ama y quiere lo mejor para mí, porque de esta manera voy a lograr ser feliz; de otro modo sería una felicidad vacía.

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