martes, 5 de julio de 2016

SESIÓN ESPECIAL


Amar a Dios con todas mis fuerzas significaría que en las oportunidades en que yo no sepa como salir adelante, me deje guiar por el Espíritu Santo, y me preguntaría  “que haría Jesús en las circunstancias en las que me encuentro”, “como él reaccionaría” entonces, en la meditación hago lo que considero que él haría y eso me llena de beneplácito, no hago lo que racionalmente quisiera hacer, si no lo que debo hacer. Abandonarnos a la voluntad de Dios es confiar en él.

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