La Pascua de Jesús nos recuerda que fuimos redimidos por Dios en su padecimientos, su muerte y su Resurrección.
Jesucristo pago un precio muy alto por nuestra salvación y nos da la esperanza de una trascendencia después de la muerte. Somos hijos de Dios por medio del Bautismo y eso nos hace partícipes de la felicidad de que con la muerte no finaliza todo sino que nuestra alma va a la presencia de Nuestro Padre y Creador. Ese triste recorrido con el desenlace en la Resurrección nos lo recuerda
Por eso nos dijo que estuviéramos alertas y en oración ya que no sabemos el día ni la hora.
Jesucristo en su condición humana y divina si sabía de su hora y por eso su fragilidad en el Monte de los Olivos. Pero a su vez la confianza plena en su Padre, resulta una gran enseñanza a nuestra débil confianza debido a nuestra condición humana pecadora.
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