En el catecismo, al menos cuando yo lo llevé (hace como 33 años, aprox) era como el cumplir con los mandamientos por obligación, se sentía como una amenza... o al menos eso capté yo cuando fui niña. No entendía que significaba tener temor de Dios, y era como recibir un castigo si no se cumplían.
Hoy reconozco que mi peor enemigo soy yo misma, que para ser una mujer nueva requiero deshacerme de lo viejo. Pero no es fácil comprenderlo. No me fue fácil entender que dentro de mí existe una fuerza de gravedad que me incita o me inclina a hacer el mal y que tengo que esforzarme para seguir el camino correcto.
He entendido que Dios mismo ha querido ayudarme a que me salve y tenga vida eterna, y que me da dado las indicaciones o instrucciones para que pueda lograrlo. EL me ha preparado para vencer las tentaciones y el pecado, pero debo esforzarme. "El Espíritu está dispuesto, pero la carne es débil".
No ha sido sencillo tratar de construir mi vida en Dios, cuando la preparación que tenía como católica carecía de mucha información y no tenía guía espiritual
Todo lo que hago, desde que me levanto hasta que me acuesto, lleva como inicio el ofrecimiento y el agradecimiento a Dios.
Amo a Dios por sobre todas las cosas y además de las instrucciones de mi alma, Jesús nos dejó un mandamiento nuevo: Que os améis unos a otros; como yo os he amado.
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo!
¡Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman! .
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes con los que El es ofendido. Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.
Dios les bendice y les ama,
Laura
No hay comentarios:
Publicar un comentario