sábado, 16 de julio de 2016

Bloque IV. Discipulado Sesión 28: Parábola de la Vid verdadera


Jesús es todo, es Dios con nosotros, es el enviado. El vino a mostrarnos la realidad de nuestra vida y la firmeza de corazón. Nos elige para que conozcamos nuestra verdadera identidad como seres creados por Dios. Somos los sarmientos que recibimos el alimento a nuestra vida: su Cuerpo y su Sangre: "Yo soy el Pan de la vida..." (Jn 6, 35). Al estar unidos a Él como los sarmientos a la vid nunca sufriremos hambre ni sed, pero sobre todo daremos frutos en nuestra comunidad tal como lo espera el Padre, sino para qué servimos, a qué vinimos?
Señor, ayúdame a ser tu discípulo, tu servidor. Dale sentido a mi existencia, que nunca deje de necesitarte, así como una rama necesita estar unida al árbol para seguir existiendo. Tu eres el Árbol de la Vida, de la Verdad y de la Justicia. Ayúdame a dar frutos de amor y santidad a los que me rodean. Envía Tu Espíritu para que me transforme ya que mis fuerzas no son suficientes y necesito de Ti. Amen.





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