miércoles, 22 de junio de 2016

Bloque IV.  Sesión 22: Parábola de las 10 Vírgenes.

Nos comportamos como las vírgenes descuidadas, estamos a la espera de Jesús en nuestra vida pero no llenamos nuestro corazón de amor, de esperanza, de alegría y de caridad. Y a pesar del gozo que significa el acudir en la búsqueda de Jesús, nos gana el egoísmo y corremos el riesgo de quedarnos afuera de la presencia del Señor en su Reino. El mundo nos arropa y nos adormece, pero debemos reaccionar, despertar y estar atentos en la espera mediante la oración y nuestras buenas obras.
Jesús siempre espera que seamos luz, que alumbremos el camino de los que no le conocen para que lleguen hasta él. Que seamos luz del mundo (Mt 5,14)
Señor, ayúdame que sea como las vírgenes precavidas teniendo mi vida llena de buenas obras y mi corazón atento y vigilante, esperando tu llegada con la escuha de tu Palabra. Espíritu Santo dame la gracia de que mi vida se llene de la luz de Cristo para que brille en la oscuridad de mi existencia. María, Madre de Cristo, intercede ante tu Hijo para que despierte cuando el mundo consuma mi fe. Y que todo no quede solo en palabras sino en hechos. Amén

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