· El tener presente que Jesús al llegar a morar entre nosotros, nos trajo la posibilidad de ser Hijos de Dios cuando nos regaló el Bautismo, donde morimos al mundo para vivir en comunión con Dios en su Reino. Nos ofrece su amor y nos pide fidelidad y que dejemos a un lado el egoísmo, la soberbia y el orgullo para vivir su vida de amor, piedad y mansedumbre.
Un cambio de vida es una decisión personal que para nosotros resulta muy difícil puesto que estamos acostumbrados al mundo, a estar encerrados en nosotros mismo, teniendo nuestro propio reino de acuerdo a nuestra comodidad, donde nadie nos moleste, ni tengamos que molestarnos en ayudar a los demás. Queremos ser felices a nuestra manera y por eso siempre fracasamos. Jesús nos invita a seguirlo y a cambiar nuestra forma de vida, a entregarle el control de nuestra vida para que Dios le ponga orden y logremos la plenitud y la paz. Pero todo es fruto del Espíritu Santo.
Ese llamado y nuestra respuesta de seguirlo permite un encuentro intimo con el Maestro para poder anunciar con alegría y gozo la Buena Nueva y de esa forma permitir que otros viva el encuentro con Jesucristo.
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