Cada día la vida nos pone a prueba lo que realmente creemos y con lo que hacemos demostramos lo que creemos o no. Se nos hace muy difícil pasar esas pruebas de fe.
Abraham obedeció a Dios sin quejarse de lo que esa obediencia plena implicaría para su comodidad. Nosotros tenemos la oportunidad de aceptar caminar en dirección a esa tierra prometida que imaginamos como algo material y geográfico pero pienso que se trata más bien del Reino de Dios.
Constantemente nos pasa una invitación hasta en lo más sencillo de nuestra existencia y ese pasaje tiene como requisito un cambio de vida, un abandono total a su voluntad aunque las voces del mundo nos ensordezcan el pensamiento. Pero esa obediencia, ese desapego al mundo tiene una recompensa que es vivir plenamente disfrutando de la felicidad de estar al lado de nuestro Creador, Volver al paraíso que formó para todos nosotros y donde estaremos en comunión con Él.
Señor dame la fe de Abraham, Espíritu Santo dame la fuerza para abandonar todo aquello que me ata al mundo y que impiden encontrar el camino que me lleva a tu presencia. Amen
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