Padre mío,
han pasado muchas semanas, pero, ahora es el momento de hacer lo que mi corazón
siente, tengo mucho deseo de servirte en la sacristía, permíteme señor
conocerte más aún, sigo mi sensación, no sé como sea, pero, confío en ti.
Tus
palabras llegan a mí de forma muy significativa.
Hay
muchas cosas banales que me rodean y tus palabras me fortalecen.
Gracias
espíritu santo.
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