Creo en Dios, estoy dispuesta a obedecerlo, porque se que sus planes son maravillosos; puesto que lo que El desea es nuestra salvación. Con la ayuda del Espíritu Santo mis palabras y acciones están sirviendo para dar buen testimonio a todos los que me rodean y de este modo poder poder traerlos, (siempre con la ayuda de Todo lo Alto) hacia Nuestro Señor. En mi oración diaria después de alabar y dar gracias a Nuestro Padre por todo lo que nos envía, le pido siga transformándome hasta la santidad, muy difícil, pero no imposible. Ahora participo de la Santa Misa cuatro días a la semana, pero mi meta es hacerlo diariamente y se que la voy a alcanzar, porque siento que en ella me uno mas a Nuestro Señor.
Gracias por todo el bien que me están haciendo, Dios les bendiga´y me encomiendo a sus oraciones.
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