Cuando logras experimentar el perdón de Dios a través
de los además, puedes llevarlo a
cualquier lugar: la oficina, la sala, el comedor, la recamara, en el
transporte, etc. Y logras crear tu propio espacio de reflexión, para sanar de
las tentaciones del mundo, recordándome que no debo tener miedo y que Dios me
quiere a cada instante. Siempre se ha considerado una zona de castigo e incluso
las ya casi olvidadas orejas de burro que son invento del mundo, pero ¿un
corazón para sentirse amado?, definitivamente es sensacional porque es una
manera de donarse constantemente a Dios para vivir en unidad con él y es
aceptar que transforme mi vida. Gracias Jesús porque es un gesto de ternura y
de amor el que recibas mis errores y los transformes, recordándome que ante todo
soy hija tu hija y tienes la esperanza de que me acerque cada vez más a los
demás en tu nombre.
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